
Hoy toca algo mío de cosecha propia que no sé como quedará.
Escucho la BSO de “The Holiday”, pelicula que recomiendo por si alguien no captó la indirecta del post pasado.
Hoy el día acabó igual que empezó: raro.
Bajo una sensación de tranquilidad se esconde una tímida intranquilidad ( de ahí mi constante movimiento de pierna ) que aún no sé muy bien que significa. Deduzco que los acontecimientos de los ultimos días tienen algo que ver. Si te fijas, siempre estoy intranquilo. Pienso que quien está tranquilo y despreocupado, algo se pierde. ¿Vive mejor? Quien sabe, pero algo se pierde o algo ha pasado por alto. Yo no puedo dejar de preocuparme por lo que verdaderamente me importa, no puedo evitarlo. Aunque no puedes vivir sin dormir, porque eso tampoco es un buen método, como diría mi querido Descartes.
Tras una satisfacción con mis resultados académicos hasta el momento, tengo que elegir que hacer con lo que lleva siendo mi profesión durante, ya, dos años. Dos años plagados de buenos, malos e inolvidables momentos. La realidad y la verdad duelen, por eso rabié tanto de dolor. Me creí, como un niño, todo el mundo de colores que se me pintó y, por supuesto, jamás se me pasó por la cabeza que esas personas pudieran en un futuro (no muy lejano) romper mi ilusión en trocitos y lanzarlos al vacio sin más.
Esperemos que pronto me recupere, porque nadie sabe las ganas que tengo de meterme en ese estudio y por fin...hacer algo mío. Porque aunque no sea algo mío totalmente, ya será un pedacito de mí con el que poder demostrar que valgo para esto. Y todo, todo gracias a vosotras... Gracias una vez más, porque prefiero pecar de pesado que de desconsiderado. Y las “gracias” que nunca falten porque lo mejor es que, en este caso, vienen directamente de dentro de mí.